ETF: qué son y en qué se diferencian de un fondo indexado
Un ETF (del inglés exchange traded fund, fondo cotizado) es un fondo de inversión que se compra y se vende en bolsa como si fuera una acción. La mayoría son indexados: replican un índice como el MSCI World, el S&P 500 o el Euro Stoxx 50.
Por dentro se parecen mucho a un fondo indexado. La diferencia está en cómo se compran, cuánto cuestan y, sobre todo en España, cómo tributan.
Cómo funciona un ETF
Un ETF reúne el dinero de muchos inversores y compra las empresas (o los bonos) de un índice. Hasta aquí, igual que un fondo indexado. Pero en lugar de suscribir participaciones a la gestora, compras y vendes el ETF en una bolsa, a través de un bróker, durante el horario de mercado.
Eso significa que:
- El precio cambia durante el día, como el de cualquier acción. Puedes comprar a las 10:00 y vender a las 15:00 a otro precio.
- Puedes usar órdenes de bolsa: comprar solo si el precio baja hasta un nivel, por ejemplo.
- Compras participaciones enteras (aunque algunos brókeres ya permiten fracciones).
Un fondo indexado tradicional, en cambio, tiene un único precio al día (el valor liquidativo), que se calcula al cierre del mercado.
ETF frente a fondo indexado
| ETF | Fondo indexado | |
|---|---|---|
| Dónde se compra | En bolsa, con un bróker | En la gestora, banco o plataforma |
| Precio | Cambia durante el día | Uno al día |
| Comisión anual habitual | 0,03 % - 0,30 % | 0,05 % - 0,40 % |
| Costes al comprar o vender | Comisión del bróker y diferencia de precio | Normalmente ninguno |
| Traspaso sin impuestos en España | No | Sí |
| Oferta disponible | Enorme | Más limitada |
La gran diferencia en España: los traspasos
Para un inversor residente en España, este es el punto clave.
Con un fondo indexado, puedes pasar tu dinero de un fondo a otro mediante un traspaso sin pagar impuestos en ese momento. Solo tributas cuando sacas el dinero definitivamente.
Con un ETF, los particulares residentes en España no pueden hacer traspasos: cada vez que vendes para cambiar a otro producto, la ganancia tributa en ese momento en la base del ahorro del IRPF.
¿Importa mucho? Depende de cómo inviertas:
- Si vas a comprar y mantener durante muchos años el mismo ETF sin tocarlo, la diferencia es pequeña: en ambos casos pagarás al vender.
- Si prevés cambiar de producto, reequilibrar tu cartera o ir moviendo el dinero a algo más conservador al acercarte a la jubilación, los fondos traspasables te dejan diferir los impuestos y eso, con los años, suma.
ETF de acumulación y de distribución
Los ETF (y también los fondos) pueden hacer dos cosas con los dividendos de las empresas que tienen:
- Acumulación (Acc): los reinvierten automáticamente. No recibes nada y no tributas hasta que vendes. Suelen ser más eficientes fiscalmente para quien está acumulando patrimonio.
- Distribución (Dist): te pagan los dividendos en efectivo cada cierto tiempo. Esos dividendos tributan el año en que los cobras.
Si no necesitas ingresos periódicos, la opción de acumulación aprovecha mejor el interés compuesto.
Qué mirar antes de comprar un ETF
- El índice que replica. Define en qué estás invirtiendo de verdad: un índice mundial no es lo mismo que uno de un solo sector.
- Los gastos corrientes (TER). Están en el documento de datos fundamentales.
- El tamaño del ETF. Los más grandes suelen ser más líquidos (más fáciles de comprar y vender a buen precio).
- El domicilio y si está registrado en la CNMV. Muchos ETF europeos están domiciliados en Irlanda o Luxemburgo. Para un inversor minorista en la UE es importante que el ETF tenga el documento de datos fundamentales en español, ya que sin él muchos brókeres no te dejarán comprarlo.
- El método de réplica. Física (compra las empresas) o sintética (usa derivados). Ambas son legales y reguladas; la física es más fácil de entender.
- Las comisiones del bróker: de compra, de venta, de custodia y de cambio de divisa.
Riesgos
Un ETF de acciones tiene los mismos riesgos que el índice que copia: puede caer con fuerza y no garantiza ninguna rentabilidad. A estos se suman algunos propios:
- Facilidad para operar en exceso. Poder comprar y vender en segundos tienta a moverse demasiado, y eso suele empeorar los resultados.
- ETF apalancados o inversos. Multiplican los movimientos del índice o van en su contra. Están pensados para operaciones de muy corto plazo y no son adecuados para ahorradores a largo plazo.
En resumen: un ETF es un fondo, casi siempre indexado, que se compra y vende en bolsa. Suele ser muy barato, pero en España no se puede traspasar sin tributar. Si vas a mover tu dinero entre productos, los fondos indexados tienen ventaja fiscal; si vas a comprar y mantener, los ETF son una buena alternativa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor para empezar, un ETF o un fondo indexado?
Para la mayoría de ahorradores en España que empiezan con aportaciones mensuales, un fondo indexado suele ser más cómodo: sin comisiones por cada compra y con la ventaja del traspaso. Un ETF puede encajar si haces aportaciones grandes y espaciadas y no piensas cambiar de producto.
¿Tengo que declarar mis ETF si no los vendo?
Si son ETF de acumulación y no vendes, no hay nada que tributar ese año. Si son de distribución, debes declarar los dividendos cobrados. Si tienes ETF en un bróker extranjero, revisa además si debes presentar el modelo 720 (declaración informativa de bienes en el extranjero), que se exige a partir de 50.000 € en valores fuera de España.
¿Puedo perder todo el dinero?
Con un ETF muy diversificado (por ejemplo, mundial) perderlo todo exigiría que quebraran a la vez miles de empresas, algo extremadamente improbable. Lo que sí puede ocurrir son caídas fuertes y prolongadas.